La muerte de Internet

Un artículo publicado en IBLNews

La Muerte de Internet
Hasta hace unos días ELPAIS.ES ofrecía de forma gratuita, en su portal, una de las más confiables fuentes de información de la Internet en español. Sin embargo, hoy se ha unido a la tendencia del “cobro por contenidos”, a fin de lograr redituar en algo el costo de mantención del website que no es posible de ser satisfecho sólo por el avisaje. La publicidad en Internet, que incluso en Europa no supera el 2% de la torta publicitaria, era hasta hace unos años la vía de subsistencia para las grandes empresas con grandes sitios, y para el “emprendedor” que en el boom de las “.com” instalaba su portal mediático.
Martes, 26 noviembre 2002
Francisco Canaza
Fuera de este mundo se encuentra el pequeño “webmaster”, el diseñador amateur o semi profesional que mantiene una serie de páginas web, un pequeño sitio con información que refleja el interés de aquel o a lo más de un grupo reducido. Son las páginas monotemáticas, con muchas veces información importante, pero dispersa, o los “weblogs” que ultimamente han incursionado en el hiperespacio. Y, claro, las páginas de los “fans” y de los “geeks”, los entusiastas y motivados conocedores de temas específicos, mayormente tecnológicos.

Sin embargo, cuando en 1997 se dio el “boom” de Internet, las cosas no eran así: era la época del “todo gratis”. Desde correo electrónico, espacio para almacenar un website, y por sobre todo el “contenido”. Internet se volvió entonces aquella esperanza de información al alcance de todos, en el que uno podía enterarse, sin salir de casa, de lo que sucedía en Bangladesh con la misma velocidad (o incluso más rápido) con que uno se informaría de lo que pasa en el país de residencia.

La utopía no duró mucho: Nació de la gran inversión que se dio de forma casi descontrolada en la “mina de oro del ciberespacio” y en la que el beneficiario era el internauta promedio, aquel que era alentado a visitar, una y otra vez, sitios ya emblemáticos como Yahoo!.

Ahora, el espectro de aquella Internet aún recorre la red. Las épocas del “todo gratis” se acabaron y la resignación tanto del internauta como del empresario se manifiesta en la ausencia de ofertas y en la inversión en la web, que disminuye. El crecimiento errático de Internet, que de ser una red académica y seria paso a ser un escaparate inmenso, se detuvo una vez que los inversionistas se dieron cuenta que el “retorno” o la ganancia no era ni remotamente cercana a los estimados más bajos.

Ya no hay gran inversión en Internet, y la poca que se hace se centra en formas efectivas de obtener una ganancia ponderable. Y el “contenido” se vuelve cada vez más escaso como preciado. No el contenido del pequeño webmaster, de los newsgroups, los foros o aquel generado en las listas de correo (que es importante y a veces sumamente especializado), sino el que la mayoría de los internautas aprovecha: los medios, los recursos informativos. Incluso las bases de datos, abiertas en el principio de los tiempos de la web, ahora son escasas y de pago.

Ausente de motivaciones ¿Cuantos nuevos internautas navegarán, investigarán, hurgarán en la web, y dejarán contenido en la misma? Hasta el 2001, las empresas que brindaban almacenamiento gratuito en la web eran menos de la mitad de las que existían en en apogeo de Internet , y en ellas se encuentra ese material que es a luces la mayor cantidad de información. Sin ese “soporte”, práctico, cómodo y gratuito ¿Donde se volcará ese conocimiento?. La existencia de nuevas posibilidades tecnológicas, como redes inalámbricas y teléfonos móviles con capacidades de mensajería avanzada, se convierten en más accesibles que la misma web.

Estamos ante épocas de crisis. De seguir por este rumbo, que es muy probable, la Internet se convertirá en un espacio abandonado en el que “geeks” y nostálgicos de todas clases se volcarán a curiosear en los restos de otros tiempos. Nuevas redes, como Internet 2, atraerán esa inversión que ha huído de la vieja web y los intereses de la ciudadanía promedio -que buscará siempre maximizar resultados, ofertas y beneficios, los que existirán sin duda alguna, en cualquier otro proyecto que permita cosas tan “maravillosas” como mantener comunicación casi instantánea con otra persona situada en las antípodas o el acceder a cosas tan simples como el diario de la mañana, pero de España, Alemania o Burkina Faso- se decantarán por la novedad tecnológica.

Hasta hace 2 años atras, la Telefonía IP era gratis y una maravilla, hoy no existe mas que en su modalidad de pago. La revolución social, y jurídica, que nació con la Internet ha menguado y la integración global, el ciber-romance, el Evangelio de Robin Hood con el que nos olvidamos de la propiedad intelectual, se agitan pero no remecen. Nos hemos acostumbrado a estas cosas, en todo el mundo. Y, por ahora al menos, existirán hasta que nos demos cuenta que, en ese futuro que no esta escrito, sí que hay una frase. Esa que dice que “las cosas seguirán cambiado”. Adios Internet.

Fue enlazado por Antonio Cambronero

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