El objetivo de la vida
Planificareis las fiestas.
Se viene el feriado de Semana Santa y ya escucho voces a mi alrededor que hablan de viajes, de excursiones y campamentos. Falta aún una buena cantidad de tiempo para ese feriado pero, como no hay otra cosa mejor que hacer, la mera posibilidad de huir se convierte en un credo que nos une, mortales y aburridos, en la comunión del descanso.
Trabajamos para algún día descansar. Tanto así que se ha institucionalizado el descanso como un derecho social, y se ha protegido su disfrute en forma de vacaciones pagas, de jubilaciones, de planes de retiro y cesantías.
Se descansa en casa de forma muy tranquila. Y se van a descansar a otros suelos y a otros aires quienes así lo pueden hacer. Y Dios vio que era bueno, pues hasta Dios descansó.
Y al final, la muerte, el descanso eterno, se nos presenta como una “nada total”, si se me permite la expresión. En ella, ya no hay más que hacer, y descansaremos en justa proporción a nuestros actos. Las principales religiones manejan el tema del descanso como contraprestación al buen obrar. El Karma, la Culpa, el Pecado son horribles situaciones que nos privan de ese ansiado descanso.
No sólo la religión ha valorado el descanso y lo ha elevado al nivel de gracia concedida. La tecnología, opera magnifica de nuestro tiempo, cuantifica el cansancio y busca que cada pieza, engranaje, circuito y proceso conlleve a una reducción de ese “costo” que es el cansancio, el anti-descanso, el esfuerzo no necesario o al menos evitable.
Y si antes los Campos Elíseos esperaban a los guerreros heróicos, prodigando placeres y descanso, ahora tenemos que el ciudadano modelo es acogido en cómodas instalaciones, sillones anatómicos, ergonómicos y ultra confortables, a fin de prodigar un mediano descanso al trabajador del Siglo del Silicio.
Polaridad entre sacrificio, esfuerzo, y descanso. Mañana, lo que voy a hacer, es descansar del descanso y enfrentarme a aquello que está más allá de el, aquello que es a su vez fuente, fin y antagonista del descanso: el trabajo. Todo para luego venir aqui y dormir como una marmota. ¡Ah, bienaventurados los que ahora trabajan, pues de ellos será el descanso eterno!
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Publicado el 27-2-2003 a las 10:02 pm
en Apuntes Peruanos - http://apuntesperuanos.com
(C) J.Francisco Canaza. Contacto: canaza@apuntesperuanos.com
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