El Hacedor de Dinero

No entiendo bajo qué mágica razón se sustenta la Teoría de la Riqueza Ilimitada del Estado Peruano que defienden los señores del Sutep. Creo que se debe pagar más a los maestros, pero no a todos.
El hecho de integrar un sindicato de educadores no presupone la existencia de mínimas aptitudes para educar. Y hoy por hoy, si queremos que mañana haya buenos maestros, debemos demostrarles a los ahora alumnos de Pedagogía que el esfuerzo es la única base para que se les retribuya con una remuneración adecuada. Incentivar a los futuros educadores es algo que no se ha realizado hasta ahora. Incentivarlos al perfeccionamiento. Hoy existe no sólo una cerrada oposición a que los maestros del sector público sean evaluados, sino que cualquier intento de establecer parámetros mínimos de calidad en la enseñanza o establecer mecanismos que garanticen la idoneidad del maestro a ser incorporado a la docencia pública son constantemente denunciados, boicoteados por un sindicato que ha venido destruyendo la educación pública de manera más que idónea.
Ahora, exigir “salidas políticas” sobre una realidad que no da para más tambien resulta absurdo. A menos que los maestros quieran que el gobierno cree un nuevo impuesto que pague sus aumentos, no veo cómo se va a lograr satisfacerlos. Imaginémonos un Impuesto Extraordinario a las Operaciones Bancarias de 0.5% sobre el valor de la operación, no se… por poner un ejemplo. La creación de este impuesto que gravaría desde que retiramos dinero del cajero, o pagamos las compras con la tarjeta de débito, sustentaría el pago de los exigidos aumentos salariales. Muy justos, claro está. Una “mordida” de un 0.5% en cada actividad bancaria que hagamos sería el sueño del sindicalismo puro y duro. ¿Nos gustaría?
Un ejemplo: abrimos una cuenta de ahorros por 100 dólares. Trescientos cincuenta soles que ingresan al sistema bancario. Nuestros ahorros. Pero de aplicarse nuestro mentiroso impuesto estaríamos depositando en realidad trescientos cuarentiocho punto veinticinco nuevos soles. Un sol setenticinco se irían a las arcas fiscales a servir de sustento al salario de los maestros. A las dos semanas necesitamos ciento cincuenta soles que retiramos de nuestra hipotética cuenta. Nuestro saldo es de ciento noventisiete punto cinco nuevos soles. ¿no?. Ah! Es que nos han deducido 0.75 nuevos soles por nuestro retiro de emergencia. Y así sucesivamente.
En este ejemplo, para satisfacer los reclamos de los docentes nos están pasando la factura a todos nosotros. ¿Es eso justo? Quizá si consideramos que las operaciones bancarias las realizan quienes tienen algo de dinero, sería justo que ellos contribuyan con los desfavorecidos. Claro, esto de tener “algo de dinero” es una falacia, pues hasta a los trabajadores les pagan sus beneficios sociales en los bancos. O las mismas planillas. ¿Eso implica que les sobre el dinero y que deban asumir la planilla de otros? ¿Qué clase de distribución de pobreza es esa?
En esta situación lo más relevante es que todos nos demos cuenta que el sistema educativo en general se encuentra en una situación precaria. Y que el sueldo de los maestros no es el problema crucial, es un síntoma más que aunque importante debe ser evaluado en relación a todo el conjunto de problemas existentes en el mundo de la educación pública.
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Apuntes Peruanos es un sitio web editado en Perú por J.Francisco Canaza. Publica desde el año 2003 información y análisis sobre la vida cultural, económica y política del Perú.
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