Una y mil formas de llamarse como uno
Empecé siendo yo, luego fui muchos…
Al principio era José. Por esos azares del destino eran demasiados José y demasiados es decir seis, ocho. Estúpido afán individualista: no me resigné a ser un Pepe más, junto con otros. Apareció Francisco. Y no como el nacimiento de un Bryceano Maximiliano Herminio, insomne y difuso, sino como mi pequeño grito de identidad.
Del Francisco vino el Paco, pero quedó el Franc. Adios sueñito de identidad. Para algunos era Franc, para otros Francisco, en mi casa nunca se modificó el José, y para todos los fines oficiales siempre fui José Francisco. Confusión? Absolúta y completa.
Al final, el mundo se apiadó de mi. José Francisco, nombre como de novela venezolana, llegó para quedarse. O eso estaba creyendo, al menos.
Ahora, no sé ni cómo, terminé siendo J.Francisco para los fines de La Entidad. J. Francisco firma y sonríe, camina con su cola de nombres y sube al ascensor. ¿Cuanto tiempo seguiré siendo yo, versión J.Francisco? No lo se.
Igual, por ahí escucho el Franc, cariñosamente entonado por Marie. Es divertido, tengo cinco documentos que dicen que soy yo, que afirman y ratifican ante el mundo que yo soy José Francisco y sin embargo la gente que me rodea me llama de diversas maneras. Franc, Francisco, José Francisco… Costumbres y metáforas de mi vida documentada.
Etiquetas: Identidad, RelatosEntradas relacionadas
Una y mil formas de llamarse como uno
Publicado el 27-7-2003 a las 10:01 am
en Apuntes Peruanos - http://apuntesperuanos.com
(C) J.Francisco Canaza. Contacto: canaza@apuntesperuanos.com
Enlaza este post:
Añadir a del.icio.us
Revisar citas y referencias a esta anotación

Sindicación
Salta!
Contacto
Twitter







Y qué opinas?
Comparte tu opinión respecto al tema tratado.
La administración del sitio web no se hace responsable por los comentarios expuestos. La publicación de los comentarios es automática. Filtro automático de spam activado.