Esa Comisión, de “esa” Verdad



Por J.Francisco Canaza - Publicado el 05-08-2004 - 322 views

Señor presidente, el mensaje nos queda totalmente claro: ante su incomprensión e indolencia, habrá que organizar marchas y manifestaciones frente al Palacio de Gobierno para que los afectados reciban su justa reparación.

, entre otras cosas miembro de la que fuera la Comisión de la Verdad, describe en Salir a la calle para defender nuestros derechos una ya clásica imágen que se quiere vender acerca de las épocas del terrorismo en el Perú: una bucólica imágen en la que sólo los más pobres y excluidos fueron los afectados, las víctimas, y no víctimas de aquellos subversivos que nos azotaron, sino de la insanía de las Fuerzas Armadas del Perú. Linda mentira.

Lo interesante es que aquellos que realmente vivimos esos tiempos, aquellos que nos sentíamos amenazados cada día, podemos presenciar el cómo se re escribe la historia y en nuestra propia cara. En los años ochenta vivir en el Perú y cerca a una Comisaría no significaba el gozar de mayor seguridad, sino el estar en permanente peligro ante la posibilidad de que un “coche bomba” destrozara el local policial y los alrededores.

Que el presidente no haya mencionado el tema de las reparaciones es un ejemplo de ello. Muestra que la obligación del Estado frente a los horrores vividos por los peruanos más pobres de este país durante el conflicto armado y sus responsabilidades frente a los hechos y desencuentros subsistentes, no están en la agenda política del gobierno.

Me hace recordar los miles de testimonios, que mencionaban una y otra vez: “nadie nos ayudó”, “no teníamos a quien recurrir”, “nos mataban como animales”, “para los pobres no hay justicia”, “ojalá que de aquí a 10 o 15 años nos consideren también peruanos”.

Lo que no se dice en el extranjero es que en el Perú no hubo un “conflicto armado”. Hubo un asedio por parte de movimientos subversivos. No hubo una guerrilla separatista, ni un movimiento de lucha reivindicativa: hubo una maquinaria destinada a destruir el Estado Peruano. Y tampoco se dice que no sólo los pobres fueron las víctimas. Las ciudades, civiles como cualquiera que camina por la calle, como en el horror de Tarata. Todos fuimos grandes víctimas y objetivos potenciales.

Esas son cosas que no se dicen. Cosas que no pueden ser achacadas al Estado. En esa reconstrucción de la historia a interés y medida de gente como Sofía Macher nosotros, al parecer, no valemos.

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