Menudo jalón de ojeras

No, no he escrito mal. La marcha convocada ayer por Mons. Bambarén nos hizo recordar que existe una clase política que está envejecida y con ojeras, cansada de estar una y otra vez en el estrado de la vida oficial de este país.

Y que, peor aún, insiste en seguir en la batalla, a pesar de los signos de agotamiento.

Sin embargo Mons. Bambarén está pidiendo una nueva cirugía plástica en la política peruana. Les hizo recordar que la corrupción es un tema siempre pendiente, y que es un tema con “jale”. Viendo la masa humana de ayer sólo podemos llegar a dos conclusiones: que hay un interés creciente en una figura neutral y limpia como la de Mons. Bambarén, y que siempre habrá quienes se reciclen. Decir que los allí presentes estaban motivados exclusívamente por la lucha contra la corrupción es una perogrullada ¿acaso habrá gente que manifiéstamente llame al pueblo en una lucha por el fomento a la corrupción, por el derecho a la mordida y a la coima?. Disectemos la marcha: ahí había un tema de fondo siempre tocado, pero lo distinto era Bambarén.

Pero Bambarén no estuvo allí como un líder, como un Walesa, sino como lo que es: un pastor con un mensaje. Nada más.

Hay algo en todo esto que falta. ¿Podrá Bambarén convertirse en un líder, o terminará siendo un precursor olvidado, que le ofrezca un discurso que vender a algunos medios? Un gesto como el de ayer puede quedar como un símbolo aislado, minimizado por algunos partidos en cuanto los afecta y rechazado por otros al ser descubiertos. ¿Qué pasará con una figura como la de Bambarén cuando en una real cruzada contra la corrupción la izquierda lo abandone, al tener que revisar gestiones municipales, gremiales, y hasta congresales? ¿Qué significó la marcha de ayer: un gesto o una antorcha de guerra?.

Vernos en nuestras miserias y pobrezas parece no ser suficiente. Conocedores que somos, los peruanos, de la existencia de organizaciones políticas íntegramente estructuradas en base a la argolla, la mediocridad, el cambalache y el amiguismo; testigos como fuimos de suculentos pagos, de genuflexiones y de dobles discursos (todo en videotape), terminamos jugando al “yo no fui”, dejando de lado la responsabilidad de cada uno, no con la denuncia pasajera y con las manos blancas, sino con un compromiso real en el que la única opción es exigir no otros gestos, no más cirugías plásticas, sino límites a ese poder que algunos creen tener. Límites y responsabilidades que como exigencia alguien tendrá que representar. Quizá alguien cuya figura siga siendo neutral y limpia. Quizá.

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Comentarios a este artículo

  1. genesis del rosio dijo:

    bueno yo e venido con el proposito de buscar un tema pero me doy con la sorpresa que x que el monseñor bambaren pide una sirugia plastica en la politica peruana, eso es que lo no estinedo y me gustaria que me sea entendido no solo para mi sino tambien quizas para otros seres humanos .

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