El Estado y la tecnología informática
El Estado en la Red - 2006
Por más que existen instancias burocráticas que buscan un desarrollo en el Perú de una cultura digital, estas se han caracterizado por ser un foro alejado de la sociedad. ¿Acaso alguna vez uno de los lectores conoció de un pronunciamiento, un comunicado, una actividad o conferencia que busque integrar voces y puntos de vista del ciudadano de a pie, o acaso plantear una agenda real en el tiempo acerca de derechos digitales, e-government y ciudadanía electrónica?
Por otro lado, por más que hay gente que se congratula y hasta se manda besos y abrazos al espejo por la existencia de normas de transparencia que disponen la instauración de portales de Internet para las entidades públicas, la gran verdad es que la administración y los funcionarios responsables han satisfecho mediocremente su tarea, limitándose con publicar datos inconexos, quizá porque aún no se entiende realmente el papel que tiene la transparencia, aunque también tiene mucho que ver el gran vacío de las normas que determinen funciones y obligaciones. Vacío que se mantiene, justamente, por la autocomplacencia que nos lleva a creer que con las normas actuales todo esta muy bien. En ese sentido recordaré las absurdas palabras de Beatriz Boza en el Seminario Reforma del Estado, organizado por la Pontificia Universidad Católica del Perú. La reconocida funcionaria que inició su ascendente carrera en los 90s de Fujimori se emocionaba con la publicación de gastos, de leyes, con el “romper monopolios” , pero la verdad es que hace falta mucho más:
1 ““ La Administración tiene una obligación constante de justificar sus decisiones, a todo nivel.
En ese sentido:
- a. Cada acto de gestión debería acompañarse de los sustentos correspondientes, los cuales deben ser también accesibles sin necesidad de requerimiento previo.
- b. Los actos decisorios deben estar adecuadamente registrados y catalogados para que su búsqueda no sea un suplicio desmotivador.
2 ““ La Administración tiene una obligación de servir al ciudadano en forma integral.
Para esto:
- a. No debe descuidarse los requerimientos de aquellos ciudadanos con discapacidades, facilitando tanto el requerimiento como la búsqueda de información.
- b. Debe implantarse una cultura burocrática tendiente al lenguaje llano, a fin de permitir la lecturabilidad y la comprensión de las decisiones de la Administración.
3 ““ La Administración debe mantener canales apropiados de comunicación con el ciudadano.
Por lo mismo:
- a. El registro de información pública debe realizarse sobre soportes idóneos, mediante diversos canales y sobre todo en formatos abiertos (nuevamente es absurdo que Beatriz Boza pida que la información publicada sea en archivos de Microsoft Word).
- b. La publicación de información pública debe ofrecerse en igualdad de condiciones en la vía física (en la “sede” ) como en la vía electrónica (en el web).
4 ““ La Administración debe atender al ciudadano conforme los requerimientos y necesidades de este, y no al revés.
Entonces:
- a. Los procedimientos administrativos deben estar adaptados tanto para los requerimientos “en sede” como para aquellos provenientes de la Red.
- b. Los sistemas públicos deben permitir su plena inter-operatividad a fin de permitir referencia documentaria.
Como se puede ver, estas mínimas disposiciones no implican el exclusivo uso de Internet, con lo que queda demostrado que no todo es técnica y bits, sino que básicamente en implementar políticas de gestión más abiertas.
Sin embargo”¦
La verdad es que, si estas son las metas deseadas, pues no estamos en ningún lado. En la administración se han dado experiencias aisladas de implementación de prácticas de e-Government, lo que lejos de alegrarnos debería preocuparnos pues se crean precedentes y paradigmas difíciles de ser desmantelados para cuando sea necesario implementar una real política de gobierno electrónico.
Merece la pena resaltar la carencia de una política clara respecto a la gestión de una administración digital. Como ejemplo tomemos el caso de la firma digital: muy pocas organizaciones del Estado han asumido su uso y desarrollo (de hechos sólo CONASEV ha demostrado un impulso claro al respecto) y a pesar de los años que transcurrieron desde que se promulgó la norma aún existen demasiados aspectos pendientes de regulación, de cara a un real aprovechamiento de la tecnología.
Valdría preguntarse ¿qué actividades de relación entre el ciudadano y el Estado a través de la Red son válidas y funcionales hoy día? ¿Qué se le puede realmente exigir a la Administración por la vía digital? Hablamos de procedimientos decisorios, y no del simple aspecto de remisión de la información requerida en atención a la Ley de Transparencia, ya reseñada.
¿Qué esperar?
Es equívoca la posición de algunas improvisadas talking heads que creen que todo se arregla con un website. Aún más equívoca es la idea que todo el desarrollo de un correcto e-Government se basa en la tecnología, en la perfección semántica o en la pulcritud didáctica del sitio web. Es una pena, por ejemplo, que se venda a la Red como la panacea de la descentralización, o como un indicador de desarrollo. Este error no sólo es de algunas voces y sus ecos en la Administración, es también ofrecida por los medios quienes muchas veces mienten o exageran para crear titulares. Citemos el caso de El Comercio que alguna vez en agosto del 2006 tituló una sección así:
Recordemos que el Perú tiene 1929 distritos y que no todos ellos están en situación de pobreza. Y más aún, que en varios de ellos no existe ni remotamente acceso a la Red. Noticias como esa son constantes. El paradigma de la máquina maravillosa como solución sigue ahí, lista para impresionar a la ciudadanía y a los políticos desavisados.
Esperar un cambio en la mentalidad de los políticos con unos medios que desinforman es mucho pedir. Sin embargo las necesidades del comercio y la industria de cara a un TLC con Estados Unidos harán que el tema de e-Government se ponga en agenda de acuerdo a los requerimientos de los más próximos usuarios. Esto implica que el camino hacia servicios para los ciudadanos de a pie se encuentra más en una agenda de mediano plazo. Y estos servicios son justamente los que vinculan al gobierno local con el vecino. Recordemos que ya existe (en el campo del gobierno electrónico) un sistema medianamente funcional del gobierno nacional: el manejado por SUNAT para ciertos trámites y tributos. Pero es justamente el gobierno local el que se relaciona más con el ciudadano, por lo que se necesita no experiencias aisladas (y costosas, a largo plazo) sino una estrategia básica y escalonada que permita atender necesidades genéricas (y en principio internas) de los municipios en general para luego atender aplicaciones puntuales que satisfagan las necesidades del ciudadano de cada zona en particular. Esto significa inversión en software. En tal razón, ¿alguna vez oiremos de una política open source de gestión pública electrónica en el Estado Peruano? La pregunta queda en el aire.
Etiquetas: ciudadanía digital, E Government, gestión pública, malaprensa, opensource, telegestionEntradas relacionadas
El Estado en la Red - 2006
Publicado el 29-12-2006 a las 4:40 pm
en Apuntes Peruanos - http://apuntesperuanos.com
(C) J.Francisco Canaza. Contacto: canaza@apuntesperuanos.com
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17-01-2007 2:45 pm
Excelente artículo. Definitivamente, me gusta. Y me pregunto: ¿por qué no hay más personas que piensen así? Más bien nos encontramos con los que NO piensan así o simplemente no piensan. Y están a ambos lados del espectro progresista e innovador, es decir, no hay que ser de derecha para no pensar bien. Lo que dices sobre “la internet arregla todo” o “con un web ya he hecho e-goverment” lo escucho como lluvia en todo el gobierno, claro que escondiéndolo en palabras técnicas sin relación con la realidad, sino sólo en el deseo de hacer perdurar una idea (eso que llaman “onanismo mental”). Como si sólo existiera la e-realidad o el e-goverment o el e-activismo. De leer lo que escribiste se me ocurrieron unos “mandamientos” del burócrata conciente = trabaja para el Estado y quiere cambiar el mundo.
El primer mandamiento: conoce lo que quieres cambiar.
El segundo mandamiento: actúa EN el mundo (sal de vez en cuando).
El tercer mandamiento: no hagas nada que no se necesite (no es tu plata la que gastas).
El cuarto mandamiento: habla con la gente que hace, no con los que administran el local -por ejemplo, los políticos- (no importa lo que digan, hay que hacer lo que hay que hacer).
El quinto mandamiento: trabaja más allá de las leyes pero no de espaldas a ellas (puedes recibir un tajo cuando menos lo esperes).
El sexto mandamiento: puedes andar en grupo, pero que te distingan de los otros (¡no sé qué hace allí!).
El séptimo mandamiento: si descansas, deja corriendo a tu agregador de feeds (aquí me puse “geek”, quise decir: descansar es otra oportunidad para pensar sin darte cuenta).
El octavo mandamiento: no cuentes con tu jefe, a menos que compruebes que es honesto (¿cómo comprobarlo?: por ejemplo, se siente bien cuando puede faltar a la fiesta de SU jefe)
El noveno mandamiento: siempre hay algo que puedas hacer para mejorar lo que has hecho o lo que otro ha hecho (pero no te dediques a eso): busca otras formas de servir.
EL décimo mandamiento: guarda los nueve anteriores en un lugar donde no lo vean quienes no los cumplen (de éste depende tu salud mental).
Si cumples estos mandamientos, no serás rico, ni serás el más atractivo, ni estarás sano, ni tendrás acceso al cumplimiento de todos tus deseos, pero te sentirás bien y harás lo mejor por tu país, ¿no es eso suficiente?
Disculpa la extensión del comentario, pero tu artículo es realmente sugerente. O sea, tú tienes la culpa, aunque yo sea responsable.
17-01-2007 3:17 pm
[...] Esta reflexión no ha venido de la nada. Leí hoy, que publico esto, un “post” de Francisco Canaza, en su blog “Apuntes Peruanos”, un “post” titulado “El Estado en la Red - 2006“, que, por muchos motivos, es excelente. Realmente me conmovió, por las repercusiones y consecuencias de las muchas ideas y sugerencias que propone. Y, como efecto de esta lectura, sin pensarlo mucho, escribí un comentario, en el que he descubierto cómo he aprendido a vivir en mi medio de trabajo, cómo he aprendido a encontrarle sentido a una tarea que muchos califican de “absurda, inútil, aburrida”. Ser un burócrata es un estado negativo para muchos. Hasta es una mala palabra (como muchos sienten la palabra “político”). Pero, a menos que una sociedad viva en la anarquía perfecta (el estado ideal para mí, es decir, una sociedad en la que todos hacemos lo que debemos Y queremos hacer, sin necesidad de coacciones), el Estado necesita existir, y existe a través de personas que lo representan y lo hacen posible, los “servidores públicos”, en otras palabras, los “burócratas”. [...]
11-05-2007 10:10 pm
[...] El paradigma de la máquina maravillosa como solución sigue ahí, lista para impresionar a la ciudadanía y a los políticos desavisados… Esperar un cambio en la mentalidad de los políticos con unos medios que desinforman es mucho pedir Este blog, el 29 de diciembre de 2006 [...]
28-05-2008 2:42 am
[...] años hablamos del paradigma de la máquina maravillosa, un problema de apreciación que los políticos en general sufren y que les lleva a creer que todo [...]
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