Descanso vacacional



Por J.Francisco Canaza - Publicado el 07-08-2008 - 201 views

CuscoDurante los pasados días Servidor estuvo de viaje. Una de las ventajas de trabajar independientemente es poder cerrar la laptop, apagar el móvil y salir a distraerse. Esta vez la jornada empezó el 25 de julio y terminó el 31, habiendo visitado Pisco, , Abancay y . A punto estábamos de ir hacia Puno (vía Arequipa, como paso previo a ) pero preferimos darle más tiempo a esta región, viajando en un futuro con más dedicación, y ciertamente en una época con mejor clima.

Muchas cosas hay por anotar, pero me limitaré a tres por ahora:

  1. Salí de Lima el viernes 25 de julio, temprano por la tarde, y los famosos inspectores de Tolerancia Cero no hacían su aparición en la Panamericana Sur. Ya alguna vez señale que ese plan era una completa estafa a la buena fe de la gente porque, a menos que los inspectores tengan vista de rayos x, no podrían determinar la existencia de reales y severos problemas en las unidades de transporte: estos buenos hombres de Tolerancia cero hacen una revisión externa del bus, anotando estado de luces, llantas, etc. Pero hay buses (y no sólo los carrozados) que mantienen daños estructurales muy hábilmente atendidos, que aún así no ofrecen mayores garantías para la operatividad de la unidad.
  2. Por lo general se pone mucho énfasis en las carreteras principales, pero créanme: habiendo viajado por varias regiones del país, más preocupación me dio el viajar de Urubamba a Ollantaytambo en un taxi, que en recorrer la Panamericana Sur en Flores. En la ruta a Ollantaytambo mi taxi recorrió curvas y neblina a velocidades dignas de obtener un resultado muerte, sin temor a camiones o animales,o a la lluvia de las cinco de la mañana que todo lo dejaba resabaloso.
  3. En , en el terminal de Cruz del Sur, el diario más leído entre los pasajeros (aquel de nombre corto y de columnistas transprogres) sólo refería las muchas muertes en buses interprovinciales. El tratamiento que los hacen de catástrofes en las carreteras genera : Viajábamos de regreso a Lima cuando sucedió un fallo eléctrico menor en el bus, impidiendo que el aire acondicionado y el circuito de video siguieran funcionando contínuamente. Instantáneamente el terror se apoderó de varios pasajeros, quienes lograron detener el bus con gritos y desesperación a pesar que nada grave estaba sucediendo. Los pasajeros, con justicia, creían que su vida estaba en riesgo, y que no había energía para las luces altas de carretera. Al final llegamos a Lima, aunque tuvimos una hora de discusiones y hasta llanto en medio de la noche y el frío. Sólo este drama pudo generar de por sí una catástrofe. Todo basado en el temor inoculado a la gente.

Agradezco a los lectores que aún siguen aquí. Seguiremos aún en este site.

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