Lobbies y lobbistas

La gestión de intereses: más de lo que se sospechaba

Cuando se escribió sobre los lobbies en el Perú ví que hay puntos que han quedado medianamente perdidos. En efecto, buena parte del se realiza a través de importantes estudios de abogados, siendo que las decisiones públicas necesitan basarse en una interpretación de las normas vigentes. Es aquí cuando entran los estudios de abogados, a sustentar (o construir) la visión jurídica que determinada empresa quiere impulsar en el Estado.

Pero partamos desde el comienzo. La gestión de intereses () en sí misma no es un mal, sino que dependiendo de los fines y los métodos puede incorporar problemas o generar externalidades negativas que muchas veces no se consideran en la Administración Pública. Las consecuencias legales de una decisión administrativa del Estado son, por definición, aplicables a todos los ciudadanos, y así más que vigilar al lobbista es oportuno establecer parámetros a la función pública.

Pero, en realidad hay más que estudios jurídicos. Es más, yo diría que el bastión del lobbismo no está en la industria legal, sino más allá…

Por poner unos ejemplos: la batahola organizada para que el Estado disponga fondos públicos en algunos niveles de la industria del cine; o la más larga campaña para instituir un , que en palabras sencillas sería instaurar el paternalismo estatal a su más alto nivel.

El tema del es, por ejemplo, promovido por una organización llamada Coalición Peruana para la Diversidad Cultural. El tiene varios años, casi desde el comienzo del gobierno aprista. Un proyecto bastante sui generis, que desconoce que la promoción de las expresiones artístico culturales está descentralizada (y que busca centralizarla de nuevo) y que olvida directamente que muchas de las funciones que reclama este proyecto de Ministerio ya están distribuidas en otras instituciones (como el INC) por lo que en sí el dichoso Ministerio se constituiría más en un aparato burocrático que en un ente desarrollador.

Este está promovido por representantes de varias instituciones, incluidos representantes del Partido Aprista, como Elvira De la Puente, y como vemos parece tener relativo éxito.

Tiene gracia, por cierto, que este caso de se trate de la promoción de un proyecto bien intencionado. Desde luego, se trata de la defensa de la cultura, y del arte. Pero no se dice que es posible potenciar las instituciones ya creadas, y otorgarles funciones acordes a los tiempos y presupuestos adecuados. Simplemente se busca reinventar la rueda porque es lo mejor y es bueno.

Como este hay varios ejemplos: Incluso cierto proyecto de Ley presentado por Mercedes Cabanillas, que buscaba significativas mejoras al status que los credos protestantes mantienen en relación con el Estado. Un proyecto que, por cierto, no llegó muy lejos.

Una asociación extranjera, la Business Software Alliance, conocida como la BSA, ejerció un buen sistema de para promover durante años políticas específicas en Derechos Intelectuales dentro del Estado, y en varios niveles del mismo, como .

O lo sucedido cuando hace ya algunos años las ONGs perdieron ciertas ventajas tributarias, que implicó una interesante labor de en el MEF, exitosa por cierto. Resulta, por tanto, ocioso detallar los casos de las ONGs como Governa o las muchas interesadas en la labor del Poder Judicial.

La labor del lobbista es variada, por lo expuesto. Y contra lo que pareciera, hay más agentes de lo que parece.

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  1. Ministerio de Cultura » Apuntes Peruanos
    02-11-2009 - 22:18

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