Erase un hombre a una úlcera pegado
De chico, en la secundaria, nunca le presté más atención a mis alimentos que a las horas de caminata con los muchachos. Jorge, Juan, Javier y yo, las cuatro “J’s” caminabamos, conversabamos o discutíamos. La dichosa “comida chatarra” nos solía acompañar, o a veces nada, sólo caminar y conversar. [...] 8-5-2003